A veces una simple pregunta llega con el timing perfecto y nos descoloca: ¿Qué es lo que realmente me está reteniendo de estar en el lugar donde deseo estar?
La primera reacción suele ser el silencio. Ese “crick crick” incómodo de la mente que no sabe por dónde empezar a responder. Pero si dejamos que la pregunta madure, poco a poco revela más de lo que imaginamos.
El miedo a fallar no siempre es el verdadero límite
Durante días tuve esa pregunta rondándome como un grillo de invierno. Mi primera respuesta fue: el miedo a fallar otra vez. Sin embargo, ese tema ya lo había trabajado. Así que seguí explorando más profundo.
Y ahí apareció una verdad más sutil: no me sentía suficiente para dar el siguiente paso.
Creer que somos suficientes
Podríamos pensar que sentirse suficiente llega cuando acumulamos logros, títulos o reconocimientos. Pero el trabajo real no está afuera, sino en convencernos por dentro.
Sí, convencernos. Porque ya somos suficientes, pero no lo creemos. No importa cuántas pruebas o palabras externas lo confirmen; si dentro de ti no lo sientes, la duda encuentra su espacio.
🌙 Tres verdades innegables
- Nunca dejamos de aprender.
- Siempre podemos mejorar.
- Y aun así, en todo momento, ya eres suficiente. ✨
Tu mente creerá lo que le digas
Hace tiempo entendí que mi cerebro va a creer lo que yo le enseñe a creer. Si le digo que puedo contra viento y marea, que tengo todo para crear la vida que deseo, él lo asumirá como cierto. Pero para eso, primero tengo que hablarme con convicción, con esa certeza interna que no tambalea.
¿Cómo se construye esa confianza?
No hay una respuesta general, porque cada persona tiene su propio proceso. Pero un buen inicio es dar el paso justo cuando aparece la duda. Ese instante en que decides no entrar en el bucle de miedo, sino moverte con curiosidad, es donde empieza el cambio.
💫 La pieza que faltaba
Fácil no es. Pero tampoco es imposible.
Imagina todo lo que podrías alcanzar si ya no te retuviera la creencia de no ser suficiente. Verías el cuadro completo… al colocar la pieza más importante: tu confianza en ti.

Cada avance empieza con una conversación honesta contigo misma. La próxima vez que te preguntes “¿qué me está reteniendo?”, respira, escucha y da ese paso pequeño que reafirme lo que ya eres.
Si esta reflexión te hizo pensar, te invito a leer también:
Tu perfil nadie lo tiene
Un recordatorio para valorar lo que te hace única y usarlo como impulso para avanzar.