En el 2023 comencé mi camino para aplicar a una beca de estudios, y una de las preguntas decía: “¿Cómo ha generado su networking y cómo lo mantiene?”.
Son de esas preguntas que te hacen poner una cara de confusión de forma inmediata.
Para empezar, el networking como red de contactos profesionales no lo tenía en mi sistema como un área de desarrollo y mantenimiento en mi vida.
Literal, esta pregunta me hizo ingresar a un punto de introspección.
Lo primero que se me pasó por la cabeza, honestamente, fue: tengo amistades desde la infancia en distintas ciudades; mantenerlas viene de cuidarlas, de un interés genuino por esa relación. En cuanto a la vida laboral, en casa me han enseñado que el trabajo te hace conocer a personas y que el respeto y la delicadeza marcan la diferencia en una relación duradera.
Partiendo de ahí, y tratando de desarrollar 500 palabras para esa pregunta crucial, me quedé en blanco. Luego de parar y pensar por un par de días, vi un trasfondo a esa pregunta desde la mirada del emprendimiento.
Cuando estamos iniciando este camino, tocar muchas puertas, preguntar, buscar el contacto y gestionar los permisos se vuelve indispensable para abrir el sendero y comenzar a construir lo que imaginamos.
Me pregunté si esa era la mirada que tenía que plasmar en el ensayo, pero me detuve.
Sí, como emprendedora, el networking es parte del día a día para dar solución y poder crecer, pero no soy solo emprendedora. Mi networking es integral, y ahí fue cuando me di cuenta… me había enfocado en un lado del prisma y no en mi ser completo.
Crear puentes, crear puntos de contacto, crear conexiones que trasciendan con una finalidad: servir. Esa es mi respuesta, y curiosamente eso me llevó a buscar eventos que me nutran integralmente. Me puedes ver en una ponencia de energía nuclear y, horas más tarde, en una danza de leones para celebrar el Año Nuevo Chino.
Cuando tienes claro el porqué vas a generar redes de contacto, cada lugar que visitas se vuelve una oportunidad para conectar, servir y disfrutar.
