Enamorarte del problema para trascender como emprendedor

Como emprendedores, solemos iniciar ofreciendo un servicio o producto que dominamos y que soluciona una necesidad. Sin embargo, lo que pocas veces nos dicen en el camino hacia el éxito es que, para trascender, vas a tener que aprender a enamorarte del problema.

Analicemos qué significa realmente enamorarte del problema.

El arte de conocer los detalles

Cuando te enamoras de alguien, te enfocas en descubrir todo sobre esa persona. Sabes qué le gusta, qué le molesta, cuál es su bebida favorita y exactamente cómo prefiere que se la preparen. Aprendes a leer su carácter, a notar cuándo aparenta estar de buen humor y cuándo no lo está realmente. También desarrollas una habilidad única para reconocer oportunidades y hacerla feliz. En otras palabras: la estudias al detalle.

Ahora traslada esto a tu negocio. Como emprendedor, está claro que conoces la necesidad de tu mercado, pero ¿has estudiado la situación al punto de poder decir que te has enamorado del problema?

¿Por qué deberías enamorarte del problema?

La respuesta es sencilla: si llegas a conocer profundamente lo que aqueja a tu consumidor o cliente ideal, tendrás un abanico inmenso de oportunidades para generar la solución que realmente necesita.

Si, por el contrario, te obsesionas únicamente con la solución que tú puedes brindar, corres dos grandes riesgos:

1. Que alguien más copie tu idea y termines atrapado en una desgastante guerra de precios.

2. Que tu propuesta se vuelva obsoleta. Los problemas escalan, cambian y mutan; si tú te quedas estático con una sola respuesta, tu negocio perderá relevancia.

Mi experiencia: cuando la realidad desafía a la idea

Como publicista, conozco perfectamente la importancia del empaque en el posicionamiento de una marca y en el éxito de un producto. Hace un tiempo, asistiendo a varios cursos, vi la oportunidad de crear empaques con impresión ecoamigable. Así fue como me puse a estudiar la posibilidad de montar una imprenta enfocada al 100% en esta línea.

Con esta idea en mente, postulé a una incubadora de emprendimientos. Ahí, mi tutor me dejó una gran lección con un consejo muy sabio: “Andrea, valida tu idea. Si realmente la impresión de empaques eco amigables fuese una necesidad crítica en este momento, ya existiría con fuerza en el mercado”.

Decidí investigar. Fui a varias ferias de emprendimientos y realicé entrevistas a distintos productores de artículos naturales. Ellos, por la esencia de sus negocios, ya tenían en mente la importancia de la sostenibilidad. Sin embargo, me llevé una gran sorpresa:

Solo 1 de cada 10 estaba dispuesto a subir el valor de su producto por un empaque 100% ecoamigable. Los otros 9 se mostraban emocionados con la idea, pero tenían claro que no arriesgarían sus ventas ni sus márgenes por ser coherentes con esa narrativa verde. No era una prioridad financiera para ellos.

Fue ahí cuando mi tutor me confrontó con una realidad clave: “Andre, la solución que tú estás planteando no es la que necesita tu consumidor ahora. Aprende a enamorarte del problema para que puedas descubrir lo que verdaderamente les urge resolver”.

¿Cómo puedes empezar a enamorarte del problema?

Aunque este proceso varía en cada modelo de negocio, aquí te comparto una guía de 10 preguntas estratégicas que te servirán para iniciar esta relación de conocimiento profundo:

Recuerda que donde pongas tu foco, pondrás tu enfoque.

Enamórate del problema. Solo así le darás a tu mente el campo perfecto para desarrollar, innovar e iterar la solución que tu mercado verdaderamente necesita y está dispuesto a pagar.

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